domingo, 11 de diciembre de 2022

ARTRITIS REUMATOIDE

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria sistémica autoinmune, caracterizada por una inflamación persistente de las articulaciones, que típicamente afecta a las pequeñas articulaciones de manos y pies, produciendo su destrucción progresiva y generando distintos grados de deformidad e incapacidad funcional. Aunque el trastorno es de causa desconocida, la autoinmunidad juega un papel primordial en su origen, en su cronicidad y en la progresión de la enfermedad.

¿Cuáles son las causas de la artritis reumatoide?

La causa de la artritis reumatoide es desconocida. Se han estudiado agentes infecciosos (bacterias, virus...) y aunque se han encontrado datos sugerentes en algunos casos, no hay evidencias que confirmen la implicación de uno en concreto.

La artritis reumatoide se clasifica como una enfermedad autoinmune, que se desarrolla debido a que determinadas células del sistema inmunológico no funcionan correctamente y comienzan a atacar a las articulaciones sanas.

¿Cómo se diagnostica la artritis reumatoide?

El reumatólogo valora los síntomas que presenta el enfermo y realiza una exploración física para comprobar si presenta calor, dolor e hinchazón en las articulaciones.

Los hallazgos que se pueden encontrar en las radiografías y algunos estudios analíticos (VSG, PCR, factor reumatoide, Anticuerpos anti-péptidos citrulinados cíclicos o Ac anti-CCP) son de gran utilidad para confirmar el diagnóstico.

Un buen control de la artritis reumatoide requiere de un diagnóstico temprano.

Tratamiento

Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y los glucocorticoides: para aliviar el dolor y la inflamación.

Fármacos modificadores de la enfermedad (FARME): son fármacos inmunosupresores (metotrexato, sulfasalacina, leflunomida...). Utilizados para controlar la actividad de las enfermedades reumatológicas. Su uso adecuado tiene como objetivo inducir o mantener la remisión de la enfermedad, reducir la frecuencia de recaídas y reducir la administración de corticoides.

Aquellos pacientes con un diagnóstico establecido de artritis reumatoide deben comenzar el tratamiento con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad. Estos medicamentos, a menudo, se utilizan en conjunto con antiinflamatorios no esteroides y/o bajas dosis de corticosteroides.

Fármacos biológicos: utilizados en pacientes que no responden a los FARME en pacientes con una enfermedad muy activa desde el inicio de los síntomas. Son fármacos seguros, pero previo al inicio de dicho tratamiento hay que realizar despistaje de infección por tuberculosis latente y descartar infección por virus de la hepatitis B y C.

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